Historia

La ciudad de Varsovia fue fundada a finales del siglo XIII. La importancia de la ciudad fue rápidamente en aumento y Janusz I, duque de Mazovia, estableció en ella su residencia. La incorporación de la ciudad al reino de Polonia en 1526 y su creciente papel en el tráfico fluvial sobre el río Vístula la hicieron pronto sede de las Dietas Generales (1569) y de las elecciones reales (1573). Finalmente, en 1611 el rey Segismundo III transfirió a ella desde Cracovia la capitalidad polaca.

En la segunda mitad del siglo XVIII la ciudad se convirtió en el centro de la vida cultural e intelectual del país. Tras la insurrección de Kosciuszko (1794), Varsovia fue ocupada por Prusia. No recuperó su importancia anterior hasta la época de Napoleón, como capital del ducado de Varsovia. En 1813 la ciudad fue ocupada por los rusos, que en 1815 la convirtieron en la capital del reino de Polonia bajo su protectorado. La ciudad vivió un período relativamente próspero tanto por su desarrollo urbano como por su papel de foco intelectual y patriótico.

Las insurrecciones de 1830-1831 y de 1863-1864, así como las represiones subsiguientes no detuvieron su desarrollo. A comienzos del siglo XX era un importante centro industrial. Ocupada por los alemanes en 1915, volvió a convertirse en capital de la Polonia independiente en 1918. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió la ocupación alemana, que encontró fuerte resistencia. El ghetto judío se sublevó en 1943 y hubo un levantamiento general de la población en 1944. Expulsados los alemanes, volvió a ser capital de la Polonia independiente.

En los años posteriores a la ocupación nazi, gran parte de la ciudad tuvo que ser reconstruida. Durante todos los años que duró el comunismo, la ciudad siguió creciendo hasta la caída del Muro de Berlín y su acceso a la Unión Europea, que ha modernizado en gran parte la ciudad y el país.

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